Prueba Peugeot RCZ HDi 163: licencia para gozar

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©Cochesafondo

Prueba realizada por Gabriel Esono

Peugeot es una marca tradicionalmente muy poco dada a los experimentos. Basta echar un vistazo a los catálogos de los últimos 30 años, para darse cuenta de que sus modelos, salvo un par de excepciones, están siempre cortados por un patrón más bien tradicional.

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Apenas me vienen a la cabeza la exitosa saga de coupé-cabrios, iniciada por el 206 CC y el 307 CC y continuada por el 207 CC y 308 CC, respectivamente. El elegante coupé derivado de su anterior berlina media fue también una grata sorpresa, diseñada y montada por Pininfarina, y los buenos resultados trataron de imitarse con el 407, más musculoso y menos fino.

En todo caso, tanto sus descapotables con techo metálico retráctil como su gama deportiva del segmento D no son sino derivaciones de coches de mucha tirada, de los cuales aprovechan la mayor parte de lo que no se ve.

El Peugeot RCZ es otra cosa. Desde luego, por fuera se ve que es un Peugeot pero, incluso su frontal deja claro que no se trata de uno cualquiera. Sus afiladas proporciones, con el techo en forma de cúpula o de burbuja, se confunden sin ningún reparo con las del Audi TT, pero no el actual, rotundo y musculoso, sino con las del original, rompedor y singular.

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Se trata, pues, de un coupé que recupera un concepto ya conocido y que, aplicado por una marca generalista, debería en principio ir dirigido a otro tipo de público. Claro que, si no recuerdo mal, la gente de Peugeot aseguró a todo aquel que quisiera escucharlos que el RCZ era el primer ejemplar de un cambio de rumbo en la marca del león.

Igual que Citroën está desarrollando la gama DS para distinguir a un nuevo tipo de producto más exclusivo, en Peugeot están trabajando para colocar sus productos en un escalón cercano al de marcas más exclusivas, léase BMW, Audi o Mercedes-Benz. Habrá que ver de cerca el próximo 508 para comprobar hasta qué punto van en serio.

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Aunque el Peugeot RCZ parte de la base del compacto 308, su silueta deja claro que se trata de un coche completamente diferente, y como tal debe ser tratado. Por eso no se puede decir que sus rivales sean las derivaciones de 3 puertas de los típicos compactos, como el Renault Mégane o el Opel Astra GTC. De hecho, ni siquiera el Volkswagen Scirocco, la variante hipnótica del Golf, tiene una presencia tan bien definida como la del nuevo coupé francés.

Éste, además de la comparación obvia con el Audi TT, se las tendrá que ver con otros coches en los que la estética prima sobre la habitabilidad, como por ejemplo, el ecológico Honda CR-Z.
Ahora, vamos a comprobar si su motor turbodiésel HDi es capaz de cumplir con las expectativas que despiertan las atrayentes líneas de su carrocería.

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